
jueves, 12 de agosto de 2010
Ifigenia en Aulide (conclusión)

viernes, 6 de agosto de 2010
Ifigenia ¡que lindo nombre!

Episodio XX: De Oráculos, extrañas costumbres, dioses vengativos e Ifigenias en Aulide (y al Spiedo)
Antes d proseguir se imponen algunas aclaraciones. En aquellos tiempos, cuando había que viajar para saber si el clima sería bueno o malo a nadie se le hubiera ocurrido consultar a Nadia, la del servicio meteorológico. En todo caso hubieran consultado a Horangel y Aschira. Esto que, a simple vista, parece loco (por no decir otra cosa) en aquellos tiempos no lo era. Si dos mil años después los escolásticos discutían si, con el ofri que hace, el aceite se congela a la intemperie sin ocurrirseles, ni por las tapas, sacar el aceita a fuera para hacer la prueba, entonces porque no encontrarse con este tipo d lógicas y racionales medidas adivinatorias...
... Y ahí andaba "el poderoso" Agamenón laméntandose "Ay! Si hubiera sido el tarado de Orestes, para lo que sirve! ¡si hasta lo mandé a dirigir el Micenicas Juniors" con tal que no me armara mas quilombo en el reino pero el tipo no para d meter la pata... Pero no... ¡tenía que ser Ifigenia! ay de mí!"
Y no s podía negar porque el ejército se le iba a levantar y no lo podía acogotar a Calcas porque los oráculos no eran ningunos giles y tenían una "cláusula anti- estrangulamiento, linchamiento, o cualquier otra forma de ataque a un oráculo" que decía que si hacían eso Apolo los iba a perseguir hasta Fuerte Apache si fuese preciso...
Entonces, "el poderoso" Agamenón que, depués de todo, no era tan buen padre, la mandó a llamar a Ifigenia con el cuento de que iba a casarse con Aquiles. O sea, el muy turro le dice que se va a casar con "el hermoso" Aquiles y en realidad la van a hacer achuras...
Pero, mientras tanto, ocurre el milagro y Agamenón se arrepiente y decide mandar a su esclavo d e confianza que le envíe un contramensaje a Ifigenia y a su mujer Clitmenestra explicandoles la situación y que no vayan por ningún motivo a Aúlide. Con lo que se demuestra que por algo "el poderoso" Agemnón no era "el inteligentísimo" Agamenón porque, convengamos, su "esclavo d e cnfianza" tenía más años que Tiresias, era más viejo que Macaya Marquez y más lento que Orteguita después de pasar por la bodega d e mendoza. Y, como estaba viejito ya demás era medio... viejito, se puso a ver le mar y a ver las tropas "ahí está pepito, y "el hermoso" Aquiles y "el prudente y astuto" Ulises y PAtroclo... Y a cada uno lo nombraba según sus apodos y adjetivos y algunos como "el fuerte" Ayax tenían un solo adjetivo pero otros, como Ulises tenían bocha de adjetivos además d e más d e un nombre...
entonces, lo intercepta Menelao. Imaginénse, para que "el valiente" Menelao tenga tiempo de avivarse es porque tuvo muuuuchooo tiempo...
Y Menelao va re caliente ala tienda d e Agamenón y lo increpa: "sos un turro, querías evitar el sacrificio y así nunca voy a poder rescatar a mi Helenaaaa (baba... más babaaaa... ah sí, también suspiros)"
Agamenón: - Mas respeto, che! que soy tu hermano!
Menelao: que hermano ni hermano! Vos por guita (o poder -que da guita) o guita (que da poder) vendés a tu hermana, estafás a tu hermano, sacrificás a tu hija...
Agamenón: pero si es eso, no quiero sacrificar a mi hija!
Menelao: pero no e s por bueno, hace cinco minutos querías! Y me perjudicás a mí en beneficio d e un troyano pu...
Agamenón: Muy maraca no es ya que...
Mernelao: te voy a matar!
Agamenón (poniendo un mueble d e por medio) soy tu hermano, además la culpa de que Helena se fuera no es mía ni d e Ifigenia es tuyaaa!!!, no servís ni para espiar...
Y ahí se armaba la goma, el tole tole, la debacle total... pero justo entran la inocente Ifigenia ignorante d e la que se viene, Clitmenestra igualmente ignorante y el ganso de Orestes más ignorante todavía...
Cuando las ve llegar, el verdugo se restrega las manos con fruición y empieza a calentar el fuego para el asadito…